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27 de Junio de 2014
Comprendí el misterio de la vida, aprendí a amar, a sentirme amada, esta experiencia me abrió los ojos, me hizo ver el mundo de una manera distinta, ahora entiendo el verdadero orden de la sexualidad, del amor y de la vida. No hay palabras para explicar la belleza de lo que es la teología del cuerpo.. CRISTO es el verdadero AMOR, Jesus esta en mi reflejo, en el de cada persona.. Aprendí a conocerme mas, y a conocerlo a El y todo esto en ECO camp México. ¡¡Ahora se lo que es vivir!!

Pipiol Valle de Bravo, MÉXICO - ECO MÉXICO
  
Pili Madrazo, MÉXICO

27 de Junio de 2014
Le agradezco primeramente a Dios por esta experiencia tan encantadora y cambiante de corazón. Yo había pensado que mi vocación a la castidad y al sacerdocio era decir no a la posibilidad de tener una esposa y unos hijos, pero a lo largo del curso me di cuenta de que también yo estaba llamado a ser esposo y padre; pero esposo de la Iglesia y padre de hijos espirituales. Me di cuenta de que era débil y necesitaba de la gracia de Dios para poder ver a Dios por medio de la mujer. El curso me ayudó a ver a la mujer por quien es: hija de Dios, por tanto hermana mía, y que tengo el deber como hombre a respetarla, defenderla y custodiar su dignidad. Al final del campamento tuvimos una última sesión en familia. Nos cogimos de los hombros y nos pusimos a orar unos por otros. Cuando llegó el momento de que oraran por mí, cerré los ojos y oí: “Te doy gracias mi Dios por Jesús, por haberlo escogido…porque él va ser el que bautice nuestros hijos, el que nos consuela en el confesionario, el que nos va a atender a la hora de nuestra muerte…” En ese momento me puse a llorar internamente porque no había escuchado a mis compañeros sino al Espíritu Santo, todo duda de mi vocación disipó y sentí en mi corazón que algo cambió. Y fue en ese momento cuando, por fin, todo lo que había escuchado hizo click. Y por supuesto todo esto se tuvo que ir reflexionando en la oración y en los sacramentos para que pudiera empapar la tierra de mi corazón.

Pipiol Valle de Bravo, México - ECO México
  
H. Jesús, Guadalajara MÉXICO

27 de Junio de 2014
[Esta es] … mi experiencia vivida en [ECO] al que tuve la gracia de asistir hace unas semanas. En dicho campamento viví una experiencia excepcional en la que experimenté el inmenso amor de Dios hacia cada uno de los hombres. Este campamento me hizo comprender, con las platicas de teología del cuerpo, muchas dudas que yo tenía en mi corazón; pero más que comprenderlas pude experimentar sensiblemente el amor de Dios y el amor de las personas que me rodeaban. Experimenté la paternidad a la que estoy llamado en el sacerdocio conviviendo con las muchachas y los muchachos del campamento, descubría en su mirada un aprecio y un cariño parecido al que un padre siente.

Otra de las cosas que experimenté en el campamento fue la complementariedad de los hombres y las mujeres. Las mujeres necesitan el cariño de los hombres y los hombres necesitan el cariño de las mujeres, siempre y cuando este cariño sea lo más casto y bien intencionado posible a nuestra naturaleza dañada. Ciertamente yo tenía muchos prejuicios contra las mujeres; me consideraba incapaz de mirar a una mujer con respeto, cariño y admiración, pero gracias a este campamento estoy convencido de que con la gracia de Dios purificaré mi mirada para ver a cualquier mujer como una hermana amada por Dios y no como un objeto.

Son muchas las cosas que viví y experimenté. Es una experiencia que en mi opinión cualquier persona debería vivir puesto que este camp da a conocer el amor de Dios a todas las personas que se atreven a hacer la experiencia. Lo recomiendo a todo mundo, especialmente a nosotros. A mí me ayudó a ver más claramente la vocación a la que Él quiso llamarme. Dios quiera que mis hermanos precandidatos de otros centros tengan esta experiencia.

Pipiol Valle de Bravo, México - ECO México
  
H. Diego , Guadalajara, JALISCO

27 de Junio de 2014
Dios me bendijo con la oportunidad de ir al ECO Camp que se organizó en Pipiol, Valle de bravo este Junio de 2014.
Estoy profundamente agradecida por poder haber sido parte de esta experiencia que cambio mi vida y la de muchos jóvenes mas para siempre, me recordó porque Dios me hizo de la manera que lo hizo y todavía me sigo asombrando al pensar que la respuesta a todas mis preguntas siempre estuvo ahí, pero yo no las había encontrado. El amor es algo todavía mas hermoso de lo que me había imaginado, tiene un orden tan perfecto y tan lógico una vez que logras entender porque Dios hizo las cosas como las hizo y esa semana de escuchar la teología del cuerpo fue realmente un "pedacito de cielo", fue una experiencia de convivir con otros jóvenes como yo en la búsqueda del amar y ser amados, con todas nuestras cualidades y defectos que nos hacen humanos.
Es un mensaje que NECESITA ser divulgado, porque el paciente nunca va a curar si no se deja tratar por el doctor, y ese doctor es Cristo quien a través de San Juan Pablo II nos da la oportunidad y las herramientas para hacer de este mundo un lugar de gente que ame con locura.

Pipiol Valle de Bravo, México - ECO MÉXICO
  
Carmen, Mérida, MÉXICO

27 de Junio de 2014
Una de las semanas más increíbles de mi vida, en donde se unió: la oración, adoración, cantos, diversión, pláticas y mucha convivencia. ¿Qué más se puede pedir en una semana de vacaciones? Todo está aquí, viviéndolo todo desde el Amor.

Después de haber vivido todas estas experiencias en el ECO Camp, no sale uno siendo el mismo. La nueva mirada que me ha dado la Teología del Cuerpo, es la mirada pura y alegre de Jesús. Es como Jesús quiere que nos veamos entre nosotros, como quiere que le veamos a Él. ¿Por qué nadie se quería ir a su casa y dejar el campamento? Porque estuvimos viviendo como Familia, como hermanos, como amigos que tenemos el mismo interés e Ideal: Jesucristo. Nadie nos queríamos ir, dejar de vernos, dejar de platicar, convivir, rezar y abrazar. Todos con la mirada de Jesús, todos en comunión. Ahora entiendo a los primeros cristianos: “Un solo corazón, una sola alma”, “Mirad cómo se aman”. Una experiencia inigualable, que todos seguimos gozando y que todos seguiremos recordando, porque ahí estaba Él – entre nosotros y en nosotros.

Nunca pensé que en el ECO Camp pudiera revalorar y darle sentido a mi paternidad y fraternidad espiritual, es algo que me deja muy marcado para seguirla viviendo en mi vida consagrada con todas las personas que me rodean.

Vale la pena hacer la experiencia, después de esto todo se transforma, no cambia, sino que se adquiere una mirada nueva para ver las cosas que Dios nos pone en el camino.

Pipiol Valle de Bravo, México - ECO México
  
Sergio, Ciudad de México MÉXICO

27 de Junio de 2014
Mi experiencia en el EcoCamp la podría describir sin duda como una de las mejores de mi vida. Fue una experiencia llena de alegría y diversión pero sobre toda llena de amor. Me ayudo a entender que no hay amor mas perfecto que el de Dios. Toda mi vida he tenido un concepto de amor muy distinto al que ahora se que es el verdadero amor, siempre esperando a que llegara pero nunca me di cuenta que siempre estuvo ahí, el amor mas fiel y perfecto que podemos tener. Dios hizo las cosas de una manera tan perfecta pero a veces nosotros no nos damos cuenta y la Teología del Cuerpo es algo hermoso que nos enseña a poder ver las cosas como Dios quiere que las veamos y como las debemos de ver, con ese orden tan perfecto y ese amor tan inmenso con el que nos creo a su imagen y semejanza y es así como nos debemos de ver entre nosotros con el amor de Dios de por medio. A mi en lo personal me respondió respuestas que, yo creo, que en ninguna otra parte hubiera encontrado y sentí que mi relación con Dios se fortaleció inmensamente. No nos debemos quedar con este mensaje guardado, lo tenemos que divulgar.
Pipiol Valle de Bravo, México - ECO México
  
Martha, Sinaloa MÉXICO

27 de Junio de 2014
A 2 meses de haber vivido la experiencia de ECO, puedo decir que mi vida se puede partir en un antes y después del campamento. Lamentablemente, durante mi secundaria y prepa, estuve muy alejado de Dios. Aunque siempre estuvo ahí, se me hacía muy fácil hacerlo a un lado, ignorarlo, ponerlo en “silencio”. Todos tenemos este gran deseo de amar y de ser amados, a ser felices, y yo creía que podía llenar ese deseo con amigos, con fiestas, con las cosas materiales, con mis logros. Nunca logré satisfacer ese deseo, y me perturbaba mucho porque nunca logré ser feliz verdaderamente. Llegué a pensar que tenía que esforzarme más para encajar en la sociedad, que tenía que ser como los demás, aunque eso implicara ir en contra de todo lo que me habían enseñado toda la vida, con tal de “satisfacer” ese deseo. Pasaban meses sin que yo me confesara, y no me preocupaba porque no estaba en mis prioridades. Y estaba yo ciego, porque Dios siempre estuvo ahí, esperando, pero el mundo en el que vivimos nos crea barreras que no nos dejan ver con claridad.
En ECO se me abrieron los ojos. Pude eliminar todas las barreras que yo mismo había creado en mi relación con Dios. Aprendí a ver el mundo de otra manera, a ver a la mujer como el regalo sagrado que es y no como un simple objeto. Durante toda mi formación me enseñaron muchas oraciones y ritos, pero nunca había rezado de verdad. En ECO aprendí que no hay poder más grande que el de la oración. Y lo que hace de éste curso algo inigualable no es que se aprenden muchas cosas, sino que se VIVEN y se afirma éstas enseñanzas. Ahora voy descubriendo poco a poco quién soy realmente, afirmando mi vocación y deberes como Católico, y quiero y estoy seguro que vivir imitando a Cristo es el camino al cielo, aunque sea mal visto o no esté de moda.

Pipiol Valle de Bravo, México - ECO MÉXICO
  
Rodrigo, Mérida MÉXICO

27 de Junio de 2014
Testimonio: Eco México 2014

Lo que viví durante este campamento sobre la teología del cuerpo no se puede describir con palabras, ya que va más allá de lo que alguien te podría explicar. Eco México fue más que un campamento de verano, un curso sobre la persona o un retiro espiritual. Podría decir que fue la mezcla perfecta de los tres anteriores, pero tuvo con un toque único que sólo lo podrías entender al experimentarlo.
La teología del cuerpo, para mí, representa la verdad. La verdad de quién soy, qué hago aquí y a dónde estoy yendo. Es como un despertar del alma y mente, ya que te responde preguntas que ni siquiera sabías que tenías, y esas respuestas son necesarias para vivir plenamente feliz. Al conocer esta teología que nos dejó Juan Pablo II, entendí la razón de mi presencia en el mundo y mi misión en él.
Eco no fue solamente un curso de teología. El ambiente que se vivía en Pipiol, un lugar padrísimo, era muy especial. La ilusión, entusiasmo y fe se contagiaban. Aunque había momentos de seriedad y devoción, las personas nos sentíamos felices. Daba alegría estar una semana en un lugar con tan buen ambiente y personas extraordinarias. Sigo teniendo contacto con la mayoría de mis compañeros, ya que durante esta semana descubrí mujeres y hombres que tienen las mismas ilusiones que yo y que luchamos por los mismos ideales.
Muchas personas del campamento causaron un impacto en mi vida. Tuvimos la bendición de contar con un equipo organizador extraordinario, que estuvieron dispuestos a transmitirnos todo lo que saben y sienten. También los americanos nos enseñaron mucho, por su ejemplo entendí lo que significa rezar y ponerse en presencia del Espíritu Santo. Las almas consagradas que nos acompañaron nos mostraron lo que es entrega y que el amor no es exclusivo de alguna vocación en especial, sino que es un llamado para todos nosotros. De los seminaristas aprendí lo hermosa que es la inocencia y el abandono de ti mismo, y mis compañeras y compañeros me enseñaron que una persona normal puede llegar a ser santo y una luz para los demás.
Hay aspectos en mi vida que han cambiado para bien después de vivir esta experiencia, como por ejemplo, mi vida de oración. Entendí que el único que puede llenar mis deseos de felicidad es el que me los dio, Dios. Comprendí que las personas deben de ser un reflejo por cual mire a mi creador, por lo que nunca las debo de utilizar, sino amar. Descubrí que realmente se puede sentir la presencia del Espíritu Santo, y comprobé, una vez más, que Dios es infinitamente bueno.
En resumen, podría recomendar esta experiencia a todo tipo de personas ya que hay deporte, música, buenas actividades, lecciones de vida, tiempo de oración, excelente gente y buen ambiente, pero lo más importante de todo es que esta semana te logra marcar de por vida.

Pipiol Valle de Bravo - ECO MÉXICO
  
Carlos, Mérida MÉXICO

27 de Junio de 2014
Mi experiencia en Eco Camp fué de verdad como recibir un vaso de agua en el desierto. Ahí pude experimetar al Jesús - Maestro. Fué como si Él se sentara a explicar con todo detalle (hasta con dibujos!!) cómo fuí diseñada y cuál es Su propósito conmigo. Resultó ser un plan perfecto.

Aprendí que su orden no son simplemente reglas que dictan restricción, sino que es sinónimo de preciosa armonía porque quiere llevarnos a vivir en libertad y plenitud.

En Eco Camp he conocido a un Dios enamorado, paciente y custodio de nuestras vidas. Confirmé que todo lo que hace, lo hace BIEN y que su Voluntad busca siempre mi felicidad...tu felicidad!

Pipiol Valle de Bravo, México ECO MEXICO
  
Onix, El Salvador

27 de Junio de 2014
No cambiaría por nada la experiencia que viví en ECO.. poder compartir con TANTAS personas de todo tipo que están en la misma sintonía que tú, no tiene precio!!! Es una experiencia increible donde experimentas en mil sentidos el amor de Dios. Por medio de la música, las misas, los momentos que tienes para reflexionar y pensar en ti, la convivencia, las risas y pláticas. Regresé feliz de haber conocido a personas increibles y de volver a vivir experiencias como éstas que te renuevan el corazón y lo llenan de amor y de esperanza!!!
Sin duda disfrute cada segundo que estuve ahí!

Pipiol Valle de Bravo, México - ECO México
  
Sofía, Cancún, QUINTANA ROO

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