Cineforum: ANTONIA una sinfonía

LA CLAVE para disfrutar de ésta película es darte cuenta de la importancia de reconocer la dignidad, valor, unicidad y belleza de cada mujer y como el machismo hiere a la mujer, a la sociedad… cuando el hombre no ofrece su riqueza, valor y unicidad desde su ser hombre, masculino.

«…en toda otra forma de convivencia de los hombres y de las mujeres, de esa convivencia que constituye la pura y sencilla trama de la existencia. La vida humana, por su naturaleza, es «coeducativa», y su dignidad, su equilibrio dependen, en cada momento de la historia y en cada punto de longitud y latitud geográfica, de «quién» será ella para él y él para ella«. Juan Pablo II Catequesis 43, octubre 8, 1980.

La cineasta María Peters, directora y guionista de la película en una entrevista reconoce “Brico estaba olvidada, como tantas otras mujeres cuyas vidas se han silenciado. Me resultó curioso que ni yo ni nadie de mis amigos, todos nosotros holandeses, hubiéramos escuchado hablar jamás sobre ella, y eso que compartimos nacionalidad. Fue entonces cuando supe lo importante que era recuperar su vida, esta vez en forma de película

El Papa Francisco en CHRISTUS VIVIT, 42 nos dice: «una Iglesia viva puede reaccionar prestando atención a las legítimas reivindicaciones de las mujeres que piden más justicia e igualdad», es por esto, que te recomendamos ver ésta película.

Ambientada en la década de 1930, Antonia, una sinfonía cuenta parte de la historia de Antonia Louisa Brico, (Christanne de Bruijn) – que nació en Róterdam, Holanda el 26 de junio de 1902.

  1. Siendo muy pequeña fue adoptada por una pareja, los Wolthuis, que le dieron un nuevo nombre, Wilhelmina. Cuando tenía cinco años, los Wolthuis emigraron a los Estados Unidos. Instalados en la ciudad de Los Angeles, Wilhelmina supo desde muy corta edad que quería dedicar su vida a la música por lo que compaginó durante años su educación con intensas clases de piano. Pregúntate: ¿Cómo el origen marca la vida de una persona?
  2. En 1919 descubrió su verdadera identidad y rompió los lazos con su familia adoptiva.  Asumiendo su verdadero nombre, Antonia estudió artes liberales en la Universidad de California y tras graduarse se marchó a Nueva York para encontrar su lugar en el mundo de la música. Un lugar que no iba a ser fácil de alcanzar pues ya entonces maduraba en su interior el sueño de convertirse en algo que nunca había hecho una mujer: dirigir una orquesta. Pregúntate: ¿Crees que en tu historia personal tu diriges una orquesta, escribes tu propia sinfonía?
  3. A pesar de que la película narra sólo una parte de su vida, contextualiza muy bien la época para darnos una idea aproximada acerca de los roles sociales que debían cumplirse. Reflexiona y pregúntate: Cada persona es única, irrepetible y recibe una misión. ¿Cómo entiendes tú el rol que cada uno cumple en la familia, en la sociedad, en la Iglesia?
  4. El arte ha sido para la mujer un adorno. Pero cuando alguna de aquellas mujeres pretendió hacer de su arte un modo de vida, los lobos de la injusticia se lanzaron airados contra ellas.Si pensamos en el mundo de la música, visualizamos a cantantes, intérpretes; algunas mujeres se van colando en las filas de las más prestigiosas orquestas del mundo con un violín o un arpa bajo el brazo. Pocas se incluyen en la lista de compositoras; muchas lo intentaron y fueron silenciadas después de hacerles creer que no eran válidas para la tarea por el simple y absurdo hecho de haber nacido mujer. El mismo argumento se aplicó (y probablemente aún se aplica) a las mujeres que pretendieron ponerse al frente de una orquesta y dirigirla. Solamente tenemos que retroceder un siglo para encontrar a la primera mujer que consiguió dirigir la prestigiosa Orquesta Filarmónica de Berlín  rompiendo un importante techo de cristal: ANTONIA. Pregúntate: ¿Qué piensas sobre lo que afirma el Papa Francisco en AMORIS LAETITIA, 54: «La idéntica dignidad entre el varón y la mujer nos mueve a alegrarnos de que se superen viejas formas de discriminación, y de que en el seno de las familias se desarrolle un ejercicio de reciprocidad. Si surgen formas de feminismo que no podamos considerar adecuadas, igualmente admiramos una obra del Espíritu en el reconocimiento más claro de la dignidad de la mujer y de sus derechos».

Para el mundo de la música, era un auténtico escándalo que los hombres se pusieran bajo la batuta de una mujer.

Lejos de rendirse, Antonia Brico continuó buscando la manera de alcanzar su sueño y demostrar al mundo que ser hombre o mujer no era elemento determinante para ser mejor o peor director de orquesta. En 1926 se fue a vivir a Hamburgo donde el director de orquesta Karl Muck accedió a enseñarle los entresijos de la profesión. Antonia siguió estudiando en Berlín donde en 1930 consiguió su sueño al dirigir por primera vez una orquesta, la prestigiosa Orquesta Filarmónica de Berlín.

«Antonia Brico ha demostrado dotes sorpresivas e inequívocas como directora. Es más habilidosa, lista y musical que muchos de sus colegas masculinos que nos aburren aquí en Berlín»

Los críticos tuvieron que rendirse a la evidencia y aplaudieron su actuación. Sin embargo, Antonia Brico nunca consiguió ser reconocida del todo.

«Con solo tres ensayos, la señorita Brico hizo tocar esa orquesta como nunca antes había tocado»

El resto de su carrera, dirigió algunas de las más prestigiosas orquestas de música del mundo pero nunca consiguió ser nombrada directora titular. Siempre lo hacía como directora invitada y siempre soportando comentarios machistas o desaires de músicos o empresarios musicales que, en el fondo, eran incapaces de reconocer que era una buena directora. El hecho de ser mujer contaba más que su talento.

Decidió crear su propia orquesta, la New York Women’s Symphony, una orquesta formada única y exclusivamente por mujeres. El proyecto recibió el apoyo de la entonces Primera Dama de los Estados Unidos, Eleanor Roosevelt, y durante cuatro años fue todo un éxito. Sin embargo, cuando en 1939 aceptó la entrada de hombres músicos la orquesta inició su declive.

Durante años viajó por medio mundo mostrando su talento y acudiendo a decenas de audiciones para conseguir alcanzar su sueño de formar parte de verdad de una orquesta. Siempre recibió una negativa.

«Tengo cinco presentaciones al año. Tengo fuerza suficiente como para tener cinco al mes. Doy clases… pero me siento frustrada. Es como darle un poco de pan a una persona que muere de hambre…» Antonia

«… la grandeza de la mujer implica todos los derechos que emanan de su inalienable dignidad humana, pero también de su genio femenino, indispensable para la sociedad. Sus capacidades específicamente femeninas —en particular la maternidad— le otorgan también deberes, porque su ser mujer implica también una misión peculiar en esta tierra, que la sociedad necesita proteger y preservar para bien de todos». Francisco, AMORIS LAETITIA, 173

Author: Amor Seguro

Somos una comunidad de testigos que descubriendo nuestra vocación al amor queremos despertar a otros, compartiendo la teología del cuerpo de San Juan Pablo II.

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