Homosexualidad: Tercer camino

“Quien escribe es un hombre, un héroe para mi. El camina paso a paso hacia la santidad – creyendo y esperando, en quien él sabe hace nuevas todas las cosas: CRISTO.

En Amor Seguro queremos que toda persona reconozca la belleza de su identidad, de ser profundamente amado por Dios”.

Flor de María

The third way  Da doble click y ve en vimeo “esta experiencia de vida” – para verla con subtítulos en español – da doble click en cc y elige español.

No estoy acostumbrado a publicar mis ideas y opiniones sobre los documentales y cortometrajes que salen en la Red. Sin embargo, no puedo esconder mis palabras y expresiones del corazón cuando veo algo tan real, tan doloroso y tan sublime como “The Third Way” y cuando yo puedo decir que me ha hecho tanto bien.

Para aclarar un punto que es necesario que quede nítido: este no es un cortometraje o un ciclo de entrevistas de homosexuales. Esta es una grabación de una experiencia de vida de una persona con identidad, con sueños e ilusiones, con deseo de amar y con un profundo llamado hacia el Amor. No importa su condición, tienen carne como todos.

Es un hecho de que existen – existimos- en el mundo muchas personas, decenas de millones de personas que sufren –sufrimos- el pecado original de un modo muy particular y crónicamente doloroso manifestado en lo más íntimo de nuestro corazón: con una desviación en el deseo de atracción erótico de la naturaleza. Es decir, la atracción al mismo sexo.

Aquí podemos ver a algunos con sus nombres reales, con carne y huesos: el profundo y sensible testimonio de David; la felicidad de la sanación detrás de la historia de Richard 1; la exquisita feminidad y bondad de Melinda; el alegre corazón joven de Joseph; el silencio y la voz sabia de Charlie; la amabilidad y la apertura de Christopher; y de modo particular, el genio femenino sublime y hermoso de Julie. A pesar de lo doloroso de sus historias, irónicamente me siento feliz. Yo comparto esos sufrimientos y me ayudan a darme cuenta que no estoy sólo. Tengo hermanas y hermanos que me acompañan en mi sufrimiento.

Nuestro corazón es un templo destruido o en ruinas. Llegó a este mundo de una manera preciosa, llena de luces y brillo. Vitrales y ventanas, bancas, confesionarios y un altar que es nuestro cuerpo y nuestro ser. Así, todos llegamos. No importa que seamos ricos o pobres; blancos, negros, amarillos o rojos; no importa ningún aspecto. Cristo quiere quedarse siempre en el sagrario de nuestro corazón. Pero a veces, el mundo y la vida se encarga de cambiar las cosas.

Y vamos creciendo y siendo rechazados. Se rompen o nunca se dan los lazos que debieron ser. Y surge silenciosamente como un veneno silencioso la atracción al mismo sexo. Y el templo que somos es devastado. Y nos encontramos abandonados por aquellos que como nosotros nos han hecho a un lado o usado; en ruinas por las heridas causadas por los seres que nos juraron amarnos, cuidarnos y protegernos y prefirieron no hacerlo porque no cumplimos sus expectativas; pisoteados por aquellos que sin escrúpulos no reconocieron el Sagrario de nuestro corazón y hasta usando a la idea de Dios, nos manipularon y nos dejaron y; hambrientos del amor que no recibimos justamente y era nuestro derecho hacerlo. Y con esos daños… el viento, la nieve, el polvo y los ladrones han entrado a quedarse con las columnas que todavía sostienen el edificio de nuestro espíritu.

Todas las personas con atracción al mismo sexo pasamos por profundos momentos de soledad, tristeza e incomprensión. La gente no sabe lo sensible que somos y con esta psicología barata del éxito que los vuelve más insensibles, cada vez son más y más indiferentes a la manera de tratarnos. Cuando ya no podemos más buscamos desesperadamente a algo que nos sostenga. Queremos saber cuál es la columna que nos sostiene y conocerla más. Y deseamos con todo el corazón entender de qué material estamos hechos. Y ese es Dios.

Encontrarse con esto se vuelve más difícil en un mundo tan complicado y lleno de prejuicios hacia la espiritualidad cristiana y de un modo incisivo y hasta enfermizo, hacia la Iglesia Católica. Pero también hay que ser realistas: hay muchos que se dicen ser cristianos que tienen un enorme prejuicio hacia nosotros. Como si algo que no pudimos decidir (la atracción) fuera un pecado y por lo tanto somos malos y merecedores del infierno y debemos vivir toda nuestra existencia en este mundo redimiendo y reprimiéndonos para “tal vez alcanzar el Cielo”.

Era el momento de actuar y despertar. Es curioso como unas cuántas palabras cambian la naturaleza de un mensaje. No se trata de decirle “no” a todo lo que tiene que ver con el placer y la unión de cuerpos. Se trata de decir “sí” a la vida, al amor y a mi encuentro en los ojos de mi prójimo. Se trata de decirle, en pocas palabras, “Sí” al Plan Divino de Dios escondido en la ley natural. Pero, ¿qué sucede cuando la persona siente un deseo hacia una persona de su mismo sexo y la lucha para poder responder se vuelve mucho más difícil y hasta salvaje?

Por mucho tiempo pensé que era una obligación reprimirme y aguantarme. Pero, aquí tomo ciertas palabras del cortometraje: “se convierten en héroes, en los santos de nuestros tiempos”. Evert junto con West son demasiado claros: sí se debe una reparación. Quienes más daños nos han hecho suelen ser personas que se hacen llamar a sí mismas cristianas, católicas o seguidores de Jesús. Se debe pedir perdón, se debe hacer una reconciliación. Es necesario para que exista una auténtica sanación.

Por miedo muchas veces se quiere obligar a la Iglesia, la esposa de Jesucristo, a que cierre sus enormes y extendidas puertas que asemejan a los brazos del Esposo en la cruz. Y los medios ahora quieren hacernos creer que ya se han cerrado y que sólo somos gays o lesbianas y que eso nos define. Que nuestra identidad es ser homosexuales y tenemos que ser activos… Ni siquiera tenemos nombre. Y la respuesta de la Esposa de Cristo es una y sigue gritando lo mismo:

“Eres valioso(a) para mí y Yo te amo 2” y te sigue recibiendo sin juicios y lista para sanar tus heridas. Aquel que quiera conocer la verdad con corazón puro y recto, sabrá dónde terminará encontrando lo que busca: en la Iglesia Católica. Y hasta el día de hoy, ni un solo Papa 3 ha dicho que nos cierren las puertas por nuestra condición.

Y entonces el camino no es desolación; es de pureza, de sacrificio, de comunidad y de Amor (el que sana, el que bendice, el que da la Paz). Y Cristo personalmente les –nos- dice: “Yo hago nuevas todas las cosas” 4  y en ocasiones, y no son pocas, esta fuerza puede sanar un corazón roto y permitir desenterrar en diferentes niveles la genuina masculinidad o feminidad estrangulada y reorientar la atracción.

Pase esto o no. El Señor reconstruye las murallas de Jerusalén 5 y ese templo que es nuestro ser, nuestro corazón… sana y se convierte en ríos que desbordan agua viva que llenan de luz a todos los que la reciben. Y eso es para todos, los que sufren de AMS 6 y los que no. Es un llamado, y el llamado es promesa. Sólo necesita que le digamos “sí, yo te acepto”. Y, ¿saben qué? Él me está reconstruyendo y quiero que mi corazón sea un sagrario digno para Él. Yo no soy gay; soy un varón (un hombre) hijo de Dios, soy católico.

Para llegar a la conclusión, sólo puedo decir que esto nos ayuda a ver con esperanza el futuro. Y sólo se me ocurre expresar algo más: Enhorabuena, esto abre un nuevo camino, ¡un excelente primer paso!

1 Richard Cohen. Autor de unas de las psicoterapias de reorientación sexual más exitosas hasta el día de hoy que incluye siempre un acompañamiento espiritual. Lamentablemente, tiene el prejuicio tanto de la Asociación Americana de Psicología como de muchos pastores de diferentes iglesias.

2 Isaías 43, 4

3 Partiendo de la idea de que el Papa es el Vicario de Cristo en la tierra puede dar normas disciplinarias a su propia y libre voluntad amparado por el Derecho Canónico y las Escrituras. A lo largo de la historia, las pocas veces que se han dado normas rígidas ha sido por momentos desesperados y nunca por una condición, sólo por actos consumados.

4 Apocalipsis 21, 5

5 Salmo 50, 20.

6 Atracción al mismo sexo.

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