HOMBRE HISTÓRICO

El sermón de la montaña (Mateo capítulos  5, 6 y 7) es el corazón mismo del evangelio. Abre tu Biblia y lée con calma, poco a poco, al ir meditándolo durante éste ciclo. 


· Las Bienaventuranzas

Bienaventurados los pobres de espíritu, porque suyo es el Reino de los Cielos.

Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados. Bienaventurados los mansos, porque heredarán la tierra. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque quedarán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque verán a Dios. Bienaventurados los pacíficos, porque serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque suyo es el Reino de los Cielos. Bienaventurados cuando os injurien, os persigan y, mintiendo, digan contra vosotros todo tipo de maldad por mi causa. 

Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo: de la misma manera persiguieron a los profetas de antes de vosotros.

Y tú, ¿te sientes perseguido por causa de Cristo?  

ALÉGRATE - eres hijo amado, creado, llamado y redimido - signo de contradicción para el mundo. 


· La sal de la tierra y la luz del mundo

Vosotros sois la sal de la tierra. Vosotros sois la luz del mundo.

Y tú, ¿no te das cuenta que al responder salas e iluminas a los demás? 

ERES ENVIADO al mundo para transformarlo - porque cuando echas sal en la comida el sabor cambia, y cuando enciendes la luz la oscuridad retrocede. 


· Jesús y la ley

No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolirlos sino a darles su plenitud.

Y tú, ¿crees que es más importante, el cumplimiento de la ley o el amor con que se cumple?  

LA PLENITUD es el AMOR - La ley con amor llena de libertad el corazón humano

¿Cuál es el equilibrio justo entre la ley y el amor? San Agustín lo resume en pocas palabras: Ama y haz lo que quieras. Déjate amar por Dios, respondiendo a todo lo que da y te pide, a través de la Iglesia, de tu conciencia. Ama, pero con coherencia, y ese amor te dictará en cada momento lo que debes hacer.


· El homicidio

Habéis oído que se dijo a los antiguos: No matarás

Pero yo os digo: si al llevar tu ofrenda al altar recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, vete primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve después…

Y tú, ¿no sabes que eres un don y tu hermano también lo es?  

El MISTERIO de JUDAS se cierne sobre nuestro tiempo - dudó. Traicionó. Se alejó, dejó de escuchar a Cristo. Dejó de acompañarlo en silencio y oración. 


· El adulterio

Habéis oído que se dijo: No cometerás adulterio. 

Pero yo os digo que todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio en su corazón…

Y tú, ¿estás listo para lo que Juan Pablo II quiere darte en éste ciclo? 

Con éstas palabras de Cristo en el sermón de la montaña, Juan Pablo II encuentra las palabras clave para preguntar, escuchar y contemplar lo que la fe te responde sobre tu identidad. 


· El juramento

También habéis oído que se dijo a los antiguos: 

No jurarás en vano… Que vuestro modo de hablar sea: «Sí, sí»; «no, no»…

Y tú, ¿el no que dices, es porque sabes que existe un sÍ a algo más grande? 

CONOCE la VERDAD, conforma tu pensamiento, tus palabras y obras a la Verdad, ésta te hará libre. El sí de tu boca tiene que corresponder con el sí de tu corazón, nada más. Sinceridad en tus palabras y tu acción.


· La ley del talión

Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. 

Pero yo os digo: si alguien te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la otra…

Y tú, ¿cómo puedes hacer lo que te pide? 

EXPERIMENTANDO el AMOR de DIOS, solo desde El puedes mirar a quien te hace daño como El lo mira. Dios no es violento, es compasivo y misericordioso. No tengas miedo de afrontar el mal con las armas del amor y de la verdad


· El amor a los enemigos

Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. 

Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persigan…

Y tú, ¿lo crees posible? 

Es el núcleo de la ‘REVOLUCIÓN CRISTIANA’, la revolución del amor, un amor que no se apoya en los recursos humanos, sino que es don de Dios que se obtiene confiando únicamente y sin reservas en su Amor, bondad y misericordia. Es la novedad del Evangelio, que cambia el mundo sin hacer ruido. Este es el heroísmo de los ‘pequeños’, que creen en el amor de Dios y lo viven.


· La limosna

…cuando des limosna, que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu mano derecha. 

Y tú, ¿reconoces a quien te lo ha dado todo? 

Se AGRADECIDO con quien dándotelo todo anhela que respondas siendo don sincero de ti mismo a los demás... con pureza de intención. 


· La oración

…cuando te pongas a orar, entra en tu aposento y, con la puerta cerrada, ora a tu Padre, que está en lo oculto.

Y tú, ¿cómo ESCUCHAS y SIENTES en el silencio estas palabras...? Recuerda que orar es un acto de amor.


· El Padrenuestro

Orad así:

Padre nuestro, que estás en los cielos,

santificado sea tu Nombre;

venga tu Reino;

hágase tu voluntad,

como en el cielo, también en la tierra;

danos hoy nuestro pan cotidiano;

y perdónanos nuestras deudas,

como también nosotros perdonamos

a nuestros deudores;

y no nos pongas en tentación,

sino líbranos del mal.

Porque si les perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial. Pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestros pecados.


· El ayuno

…cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lávate la cara, para que no adviertan los hombres que ayunas…

Y tú, ¿conoces ESCUCHAS y sientes en el silencio estas palabras? 

Es la ORACIÓN de INTERCESIÓN más poderosa que tenemos, es renunciar a cosas vanas para ir a lo esencial. Es un medio de discernir la voluntad de Dios. Nos ayuda a desprendernos de las cosas de este mundo. Ayunamos, no porque las cosas terrenales sean malas, sino precisamente porque son buenas.


· El verdadero tesoro

… donde está tu tesoro allí estará tu corazón.

Y tú, ¿dónde está tu tesoro? 

¿Cuál es para ti la realidad que ATRAE tu CORAZÓN como un imán?, ¿Puedes responder que es el amor de Dios?, ¿el deseo de hacer el bien, de amar? Respóndete.

Déjale a Dios habitarte, que tu corazón sea su morada y te proclame santo. 


· La luz interior

La lámpara del cuerpo es el ojo. Por eso, si tu ojo es sencillo, todo tu cuerpo estará iluminado.

Y tú, ¿qué tiene que ver el ojo sencillo?

El ojo es faro del cuerpo. Si tu ojo no es puro, todo en tí será tinieblas. La luz de Dios desciende donde no encuentra obstáculo de la carne.  


· Dios y las riquezas

... no podéis servir a Dios y a las riquezas.

Y tú, ¿sabes que ahora te toca a ti?

Dios es quien te da las riquezas terrenas, a algunos muchas y a otros apenas lo que necesitan para vivir. Te las confía, pero no quiere que te hagas daño con ellas acumulando para aquí y ahora en la tierra. Que tu mirada está puesta en el cielo, para que allí esté tu corazón, atesora ser morada de Dios y serás bendecido con todo lo que recibes a darlo en servicio a los demás.  


· La confianza en Dios

Por eso os digo: no estéis preocupados por vuestra vida: qué vais a comer; o por vuestro cuerpo: con qué os vais a vestir… Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se os añadirán. Por tanto, no os preocupéis por el mañana, porque el mañana traerá su propia preocupación. A cada día le basta su contrariedad.


· La benevolencia para juzgar

No juzguéis para no ser juzgados…. y con la medida con que midáis se os medirá.

¿Por qué te fijas en la mota del ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en el tuyo?


· Respeto de las cosas santas

No deis las cosas santas a los perros, ni echéis vuestras perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen con sus patas y al revolverse os despedacen.


Eficacia de la oración

Lc 11,5-13

Pedid y se os dará; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá.


La «regla de oro»

Todo lo que queráis que hagan los hombres con vosotros, hacedlo también vosotros con ellos: ésta es la Ley y los Profetas.


La puerta angosta

Lc 13,22-30

Entrad por la puerta angosta, porque amplia es la puerta y ancho el camino que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por ella. ¡Qué angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la Vida, y qué pocos son los que la encuentran!


Los falsos profetas

Lc 6,43-44

Guardaos bien de los falsos profetas, que se os acercan disfrazados de oveja, pero por dentro son lobos voraces. Por sus frutos los conoceréis… todo árbol bueno da frutos buenos, y todo árbol malo da frutos malos.


Los auténticos discípulos de Jesús

Lc 13,25-30

No todo el que me dice: «Señor, Señor», entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos.


Necesidad de practicar la palabra de Dios

Lc 6,46-49

Por lo tanto, todo el que oye estas palabras mías y las pone en práctica, es como un hombre prudente que edificó su casa sobre roca…


Autoridad de la enseñanza de Jesús

Cuando terminó Jesús estos discursos las multitudes quedaron admiradas de su enseñanza…




















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