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10 de Septiembre de 2018
Han sido unos días muy especiales a pesar de la densidad de algunos de los temas. Como persona casada me ha servido para saber el porque de algunas etapas del hombre casado que no conocía y para poder transmitir a mis hijos conocimientos del cuerpo que a mí me hubiera gustado conocer a su edad. También me resultó muy emocionante la renovación de las promesas del matrimonio así como los testimonios del último día, en un ambiente tan magnifico y con un auditorio de personas de todo tipo. Una gozada.

CURSO ROMA 2018
  
Anonimo

10 de Septiembre de 2018
Después del curso sigo teniendo luchas, dificultades y problemas. Los contenidos de la teología del cuerpo de Juan Pablo II es súper iluminadora, pero, a pesar de la claridad y lo bien que fue expuesta la temática, me quedan muchos vacíos que todavía tengo que seguir rellenando. Aun así creo que participar en este curso es una de las mejores experiencias que he tenido en toda mi vida. No por los contenidos intelectuales, ni porque me haya otorgado herramientas especiales para vencer todas las dificultades, sino porque ha sido un verdadero pedazo de cielo donde, en compañía de grandes personas, que quedan grabadas desde ahora y siempre en el corazón, pude hacer una fuerte experiencia de Dios Padre que me ama con pasión, que no me abandona, y que tiene un gran plan para mí. Siempre que hablo con otras personas que participaron en el curso volvemos a maravillarnos de la increíble comunión que vivimos con personas que, hasta entonces, eran unos desconocidos. En cierto sentido, hemos tocado a Dios y Él se ha querido dejar tocar a través de esta gran experiencia vivida en "amor seguro". Queda la tarea de seguir trabajando de la mano de estos nuevos amigos, de la mano de María y de la mano de san Juan Pablo II, siguiendo su consejo: "No tengáis miedo, abrid las puertas de vuestro corazón a Cristo"

CURSO ROMA, 2018
  
Carlos Blandón LC

10 de Septiembre de 2018
Les comparto que lo que más me ayudó fue vivir una experiencia, que no son solo clases o teoría, sino que es vida... vida observada y compartida con el resto de los participantes, que se vuelven una familia para ti... y vida porque todo te interpela para enseñarte a amar más y mejor. Es ser parte de una Iglesia maravillosa, hecha de hombres de carne y huesos, pecadores que luchan y se levantan. Es descubrir una comunión espiritual muy profundas con personas que viven en el otro lado del mundo y saberse sostenido por sus oraciones.

CURSO ROMA, 2018
  
Anónimo

10 de Septiembre de 2018
Fue una experiencia maravillosa que ha marcado mi vida. Para mi hay un antes y un después de este curso. Se puede palpar la gracia de Dios actuando a lo largo del curso. Ojalá muchas personas puedan hacer esta experiencia.

CURSO ROMA, 2018
  
Anónimo

10 de Septiembre de 2018
La verdad es que yo pensaba que llegaba a un curso donde solamente me iban a hablar sobre el matrimonio y la importancia de respetar mi cuerpo. Pero ha sido mucho más que eso. Temas como el del hombre originario o la redención me han llevado a entender la Vocación que tenemos todos al amor. He podido experimentar, no solo a través de la teoria, el amor de Cristo en mi corazón. He vuelto muy llena de El. Poder compartir opiniones con otros jóvenes, matrimonios, sacerdotes, consagradas y seminaristas nos ha enriquecido mucho a todos. Volvería a repetir la experiencia sin dudarlo. Estoy muy agradecida a todos los que la han hecho posible.

CURSO ROMA, 2018
  
Anónimo

10 de Septiembre de 2018
Este curso ha supuesto un antes y un después a la hora de vivir mi fe. La fuerza que da el entender a qué estamos llamados y el por qué de todo es algo que todos deberíamos de buscar para conseguir acercarnos a Dios.

CURSO ROMA, 2018
  
Anónimo

10 de Septiembre de 2018
En el curso yo viví lo que San Pablo dice en 1 Cor. 12, 26: «Y si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él; y si un miembro es honrado, todos los miembros se regocijan con él.». Las personas con las que conviví me contagiaban su sufrimiento y me contagiaban sus alegrías. Si todos los que fuimos al curso fuéramos toda la Iglesia, es decir el cuerpo de Cristo y el la cabeza, entonces la persona entera (cabeza y cuerpo) estuviera feliz y en una gran armonia dado que buscamos sanar nuestaras heridas. y por eso los miembros del cuerpo se fortalecen unos a otros. Cristo siendo la cabeza y nosotros el cuerpo. Ahora de cara a la Iglesia Universal nosotros habiendo hecho este retiro ayudamos mucho al cuerpo entero por lo mismo.

CURSO ROMA, 2018
  
Anónimo

10 de Septiembre de 2018
Es una experiencia de comunión real. Entendí lo que es ser Iglesia. Sentí que por primera vez me acercaba al verdadero “misterio de la vida”.

CURSO ROMA, 2018
  
Anónimo

10 de Septiembre de 2018
Si hubiera querido que me "explicaran" qué es el amor, cualquier otro curso o libro me lo hubiera dicho. Estos días fueron más que un curso... fueron una EXPERIENCIA que me hicieron vivir y revivir lo que es y significa el amor. Mi corazón y mi mirada son distintas hoy porque he visto en Lorea y en el pensamiento de JP II el amor de Dios asimilado, encarnado y hecho vida. El curso me permitió constatar cómo cuando el amor vibra en el corazón de una persona impacta, conquista y atrae hacia Dios. Él ha querido recordarme quién soy, cuánto me ama y cuánto amor quiere transmitir a través de mi corazón y vida. Muchas gracias.

CURSO ROMA, 2018
  
Aarón Robles, LC

10 de Septiembre de 2018
Venía a este curso con la idea de renovar conocimientos que había adquirido en otro igual a éste en el que participé hace unos años para poder transmitirlos en el lugar donde trabajo… y Dios vino a tocar mi corazón. Ha sido totalmente inesperado y muy fuerte la acción de Dios que a través de actividades muy especiales, una comunidad que te sostiene y largos ratos de oración ha querido tocar mis heridas y redimirlas. Emprendo un nuevo camino intuyendo una presencia de Jesús en esa soledad que tantas veces experimento en mi corazón. Dios quiere hacerse más presente en mi vida, quiere que me entere de cuánto me ama y qué tan incondicional es su amor hacia mí… Me quedo con esa búsqueda de la verdad de mí misma, que soy creada por amor, donde no caben las mentiras que el acusador me sugiere en mi interior, con la certeza de que en este camino de la vida yo sola no puedo nada, pero que NADA es imposible para Dios, y como Él habita en mí... ¡con Él TODO lo puedo!

CURSO ROMA 2018
  
Anónimo

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